lunes, 30 de enero de 2012

Vaso medio lleno o medio vacío

¿Quieres dar pena, ser desgraciado, twittear siempre en negativo, recrearte en lo malo? Go right ahead. Pero no cuentes conmigo, porque la tristeza trae más tristeza, el pesimismo llama a más pesimismo y yo, hoy en día, huyo de esas cosas. A la mínima oscuridad que veo salgo corriendo como si no hubiera mañana. Prefiero recrearme en la felicidad o buscarla cuando no acabo de verla.
¿Sabes? La sonrisa SIEMPRE acude a quien está dispuesto a darle la bienvenida. Creo que esa fue la "lección" más importante que aprendí en 2011. No solo la aprendí (seguramente ya lo supiera), pero la interioricé y me lo empecé a creer como si fuera la más grande y absoluta verdad que existe.
¿Lo mejor? Funciona. Quizás deberías dejar de divertirte nadando y ahogándote en lágrimas y empezar a mirar la parte maravillosa de las cosas. Quizás. Pero yo no soy quién para decirte nada ni dar lecciones a nadie, así que me callo y dejo que fluyan las letras mientras pienso... cuanto se pierde por no querer ser feliz.
Todos decimos querer eso, verdad? ¿Cuántos son los que realmente luchan por ello? ¿cuántos los que se sientan a esperar que la felicidad aparezca por arte de magia? Hay que buscar, luchar, no conformarse, caminar sin pausa. Hay que jugar el partido para ganarlo. Y mientras, hay que disfrutar jugando.
Es fácil cuando decides dejar de quejarte (o pensarlo 5 veces antes de hacerlo, al menos). Basta querer y convencerse. Basta con sonreír hasta cuando duele. Basta perseguir los sueños con todas nuestras fuerzas. Cuando tú lo hagas, te permitiré decirme "claro, que fácil hablar de felicidad cuando estás a punto de volar a Fiji". Sé que sabes la respuesta que me callé... Lo he luchado, lo he perseguido y me lo he ganado.


Con dos cojones y una sonrisa.

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