Por culpa de ello, he repasado y vuelto a repasar los álbumes de esos dos meses que pasé en la tierra de la felicidad simple. No las fotos que publiqué, sino todas. Las buenas y el resto. Las borrosas, las que están cortadas, las que no tienen interés para nadie más que para mi, las repetidas 500 veces. Las miro por orden y me cuento la historia a mi misma como si no la supiera, y cuando un detalle casi olvidado me sorprende me pongo a reír. Sí, parezco uno de esos newyorkers locos que se pasean felizmente cantando por la calle… pero a mi me gusta contarme historias que casi nadie más entendería.
Además hoy, “gracias” a una extraña actualización de facebook, he podido filtrar los estados y textos que acerté escribiendo en esa época en la que habitaba esos 21 km cuadrados de tierra. La verdad es que son más bien pocos y simples. Cosas como “I’m a happy diver!” con una respuesta que lee “And I’m a diver with a cold and a bad foot. But really happy too!”.
Y no he sonreído, no. Me he reído a carcajadas. Han vuelto esos momentos con tal claridad que no he podido hacer de menos. La moto, la bajada, la subida, Aow Leuk, el tornado, las pinzas de Dan, los gomitos en la playa, el betadine, los peces que comen piel muerta. El buceo... Como el del video de Bill que también me ha dejado con una gran sonrisa en la cara. El barco rosa, las caras conocidas, las rutinas que aprendí, los reguladores, los tanques, los BCD’s, esas aguas y peces que ya me eran familiares. Phoenix Divers. Koh Tao.
Me encanta porque igual que la isla es una isla-burbuja, los recuerdos también lo son. Nada malo se cuela en ellos. Todo bueno. Y las ganas de volver a pisar esos caminos y zambullirme en ese mar. Las ganas de dejar los -2º atrás y volver a los 30º.
Y si no os lo explico todo es porque hay partes del cuento que son como las fotos descartadas: solo nos importan a los que vivimos todo aquello :)
La cuenta atrás ya es algo muy real… 4 semanas
-aunque antes de Tailandia toca Fiji!-
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