miércoles, 9 de noviembre de 2011

NY ink



Para cada cosa mala, hay una cosa buena. A veces no vienen seguidas, pero hoy sí. 
8 de noviembre, 11 de la mañana. Llego a la tienda (a la aburrida de las dos) y ocurre algo tan malo, malísimo como que no funciona el wifi... Agagsbjreienenssxaargh! O me espera un día muy largo o los datos de este mes me van a durar nada y menos. Nada de leer noticias, blogs, tweets... y por no tener no tengo ni un periódico de papel de verdad.

Resignación y a por un café. Ya que me voy a aburrir, bajo por Wooster para dar más vuelta y tardar 7 minutos en vez de 5. Camino concentrada pensando en comprar un libro cuando de reojo veo el cartel nuevo del estudio de NY ink. Doy un par de pasos atrás y me quedo mirando.

"Hey, I see your wrists, would you like to appear on the intro for the show?"

Hell yeah.

Me preguntan por mis tattoos - dónde, cuando, cómo, por qué, quién - y me pierdo buceando en mis propias palabras. Dejo que mi pasión hable por mi y escucho con gran curiosidad las historias de los suyos. Me enseñan la tienda y me pica la piel. No dejo de pensar en Davide y en el tatuador de bamboo tailandés. Pienso que hoy me conformaría con ver tatuar, pero aún no tienen abierto al público.

Al final de la excursión y del momento confidencias de tinta, firmo el permiso y luego graban unos planos de mis muñecas mientras jugueteo con los auriculares del iPhone. También me piden que dé vueltas inútiles caminando por la acera de enfrente para capturar mis copos de nieve. Believe.

No me pueden prometer que lo saquen en el programa, pero la verdad es que me da igual. El momentazo de estar allí y ver el estudio y como lo preparan todo no me lo quita nadie.


Y así ha sido como la falta de wifi que me ha hecho pasar por el camino que no era, me ha traído suerte y una sonrisa que me ha durado todo el día :D

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